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jueves, 26 de abril de 2012

¡Increible!: Roban una de las patas del castillete de Olloniego


Desde ayer, los medios de comunicación asturianos se están haciendo eco, y no es para menos, de la noticia.
El conjunto minero, en trámites de ser considerado patrimonio industrial a conservar, ha sufrido esta brutal mutación. Lee la noticia completa, tal como aparece en el diario La Nueva España de ayer :

Ladrones de chatarra arrancan y roban una pata del castillete del pozo Olloniego de Hunosa.

La Guardia Civil sorprendió en un mismo día a dos grupos cuando se disponían a sustraer material con dos camiones en Pumarabule - La empresa refuerza la seguridad.

Langreo / Olloniego, L. M. D.

Hierro, cobre, acero y chatarra en castilletes, vagones, raíles, tuberías, marcos para las galerías... Las explotaciones mineras son auténticos pozos de riqueza para los ladrones de chatarra y metal, un tipo de actividad ilícita al alza en estos tiempos de crisis. Los robos en pozos mineros en desuso se han ido incrementando en los últimos meses, alcanzando niveles prácticamente surrealistas: en el antiguo pozo Olloniego de Hunosa (Oviedo) arrancaron y se llevaron una pata del castillete, una estructura en trámites de ser considerada Patrimonio Cultural. La pieza sustraída mide unos 6 metros de largo y pesa cientos de kilos de peso. En otra explotación -Pumarabule, en Siero- en un mismo día, con poco tiempo de diferencia, se sorprendió a dos grupos de personas entrando en la zona con camiones para robar materiales.

Desde hace unos días, el castillete del pozo Olloniego está cojo. Falta un trozo de su pata delantera derecha, la parte que va directamente unida al suelo, de unos seis metros de longitud, una pieza de metal que, para su transporte tuvo que ser llevada, como mínimo, en un pequeño camión. En enero de 2011, la por entonces Consejería de Cultura y Turismo del Principado inició los trámites necesarios para incluir este castillete dentro del inventario de Patrimonio Cultural de la región. Esta estructura del también llamado pozo San Frechoso se construyó, según Cultura, «alrededor de 1955». Se trata de «un castillete metálico de soldadura, construido mediante una estructura de hierro reticulado». Este castillete sobresale porque cuenta con un embarque (la zona por la que se entraba a la jaula) organizado en dos alturas, «algo excepcional».

Por su parte, en el pozo Pumarabule se produjo, hace unos días, una situación singular. Un guardia de seguridad de Hunosa alertó a la Guardia Civil de la presencia de intrusos, con un camión, en las instalaciones del antiguo pozo de Carbayín, cerrado en 2005. Cuando la benemérita se presentó en la zona, no eran ya uno, sino dos, los grupos de personas que había en la zona, con vehículos pesados, dispuestos a llevarse materiales metálicos de cualquier tipo de la vieja mina. El año pasado se produjeron en las instalaciones del Pumarabule una serie de incendios -alguno de ellos de grandes dimensiones- que los vecinos achacaron a los ladrones que entran en la zona para llevarse metal y chatarra.

Estas situaciones extraordinarias se unen a los habituales robos en las instalaciones industriales en desuso. Para frenar el expolio de sus bienes, Hunosa está reforzando la vigilancia de los pozos y edificios de su propiedad que no están en funcionamiento y, en algunos casos, está tapiando sus entradas.

http://www.lne.es/cuencas/2012/04/25/ladrones-chatarra-arrancan-roban-pata-castillete-pozo-olloniego-hunosa/1232621.html

El castillete del pozo Olloniego, con una de sus patas cortada. fernando geijo


Y hoy:
 
Langreo / Mieres, L. M. D.
El patrimonio industrial tiene un grave problema: ni las administraciones ni tampoco los vecinos reconocen su valor histórico. El expolio en las instalaciones industriales de las Cuencas y de todo el centro de Asturias es «constante», según denuncian los grupos de defensa del patrimonio industrial, y la indiferencia de la clase política y, en parte, de los propios vecinos -«poco concienciados de su valor»-, hace peligrar algunas joyas de la ingeniería y la arquitectura industrial en la región. El reciente robo de una pata del castillete del pozo Olloniego de Hunosa no es más que la punta del iceberg de los constantes que sufren instalaciones de este tipo.
El vicepresidente de la Asociación de Arqueología Industrial Incuna (Industria, Cultura y Naturaleza), Faustino Suárez, subrayó que este colectivo «llevamos mucho tiempo denunciando que en Asturias estamos perdiendo un patrimonio cultural vinculado a la industria que tal vez nunca podamos recuperar». Suárez Antuña cargó principalmente contra «la administración» autonómica, principalmente contra la Consejería de Cultura. «Existe una ley de Patrimonio Cultural que está muy bien. El problema está en que no se cumple. Plantea sanciones muy importantes, al margen del valor de los objetos que puedan robarse. Pero no se aplica», afirma el vicepresidente de Incuna. Suárez considera que «no pueden cargarse todas las culpas» en los propietarios de las instalaciones industriales en desuso. «Nos consta», afirmó, que «por ejemplo Hunosa hace un esfuerzo importante en la vigilancia de estos lugares». Pero «si una fábrica o un pozo está considerado, en los planes de ordenación, como elementos protegidos, entonces también deben ser protegidos por las administraciones. Pero es un paso que no se ha dado».
Ángel Iglesias, coordinador del área de Patrimonio Industrial de la Asociación Santa Bárbara, corrobora que la Ley de Patrimonio asturiana «se incumple sistemáticamente» y que el Principado «está dejando que se pierda un patrimonio histórico de incalculable valor». «Ni las administraciones, ni la gente de las Cuencas y de Asturias tiene interés en ello. No se aprecia el valor que tiene, desde el punto de vista arquitectónico o histórico. Para mucha gente, como la que se ha llevado la pata del castillete del pozo Olloniego, no es más que chatarra».
«En la Consejería de Cultura», añadió Faustino Suárez, «hay pocos medios para controlar estas situaciones. Hay poco personal, y además, poco personal cualificado para este tipo de cuestiones». La desaparición progresiva del patrimonio industrial «es un hecho», según el vicepresidente de Incuna, que puso como ejemplo el de Solvay, en Lieres. «Hay edificios protegidos que vas y no los encuentras, ya no están. Todo esto está denunciado, pero no se hace caso. Parece que cumplir la Ley es revolucionario, pero es una obligación». A veces, incluso, se dan casos en los que se quieren proteger elementos industriales pero «la propia administración» lo retrasa. Es lo que pasa con la declaración de Bien de Interés Cultural del pozo San Luis de La Nueva (Langreo). «El Ayuntamiento quiere esta protección, y lucha por ella. Pero el plazo de dos años desde la apertura del expediente se terminó en noviembre, y no hubo declaración. Ahora estamos en una prórroga de 6 meses a cuyo término, si no se protege, habría que reiniciar el proceso. Un nuevo estudio, una pérdida de dinero y de tiempo, todo por la incapacidad de la Consejería», expuso Faustino Suárez.
Para Ángel Iglesias, además de este imprescindible apoyo institucional, los propietarios también deberían hacer más por la conservación de los bienes. «Hunosa», afirmó el responsable de Patrimonio Industrial de la Asociación Santa Bárbara, «no se preocupa mucho por este tema. Se roba en sus instalaciones paro no toma medidas para aumentar la protección». «Una de las claves», añadió Iglesias, pasa por «la concienciación y la educación. Hay que inculcar a los jóvenes que estos lugares son su historia, la de sus padres y abuelos».
«La ley de Patrimonio recoge sanciones importantes, pero no se aplica»

http://www.lne.es/cuencas/2012/04/26/asociaciones-arqueologia-industrial-denuncian-desproteccion-patrimonio/1233178.html









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