Estudio de las lámparas de mina, recuperar documentos gráficos de mineros con lámparas, comentar libros que tengan interés para el blog, divulgar mis obras...
PUBLICACIONES
martes, 21 de abril de 2015
1951: Bocamina en Turón
martes, 27 de enero de 2015
Por tierras de San Benigno
martes, 12 de agosto de 2014
Estampa minera (17)
jueves, 5 de septiembre de 2013
Así empezamos todos
He de reconocer sin embargo, que el suyo, el cual sigo desde hace unos años es impresionante en todos sus aspectos. Humanos, técnicos y originales. Al igual que los libros que publica y de los que dispongo en mi colección particular. Le adjunto una foto no exahustiva de mi pequeña y modesta colección. La cual empecé con la Adaro que ve por unas 15.000 ptas del año 97 financiadas por mi güela. A parte tengo tambien una nimia colección moderna de candiles de sapu y de lámparas de aceite de tipo romano.
viernes, 8 de julio de 2011
UNA CONSULTA
lunes, 7 de febrero de 2011
LOS FLANES QUE PREPARABAN CON LOS VASOS DE LAS LÁMPARAS DE SEGURIDAD (2)

El coche quedó en medio de la plazoleta del pueblo, donde por primera vez hace muchos años vi por primera vez una lámpara de seguridad tipo Wolf, marca Koelher, fabricada en Estados Unidos, que aunque en aquella época aún no me hacían tilín las lámparas, la imagen perduró mucho tiempo en mi memoria, por la dificultad que entrañó y el tiempo que transcurrió hasta que pude volver a encontrarme con otra.
Tras una corta pero empinada subida, llegué a casa del lampistero. En los pueblos asturianos las gentes suelen ser por principio muy amables y así lo fue en este caso. Al enterarse del motivo de mi visita, parece que le brillaron los ojos y amablemente me hizo entrar en su casa.
Como siempre suele ocurrir; aprendes escuchando a esta gente media hora, más que con la lectura de muchísimos libros actuales de minería, pues al tema que nos ocupa en este blog, ni lo mencionan o pasan de puntillas, mientras que las experiencias vividas en las minas por estas gentes; y en especial, como en este caso, por alguien que ha trabajado muchos años diariamente con las lámparas de seguridad es diferente. La vida de sus compañeros dependía a diario de la habilidad de sus manos.
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lunes, 27 de diciembre de 2010
OTRO CHAVAL Y UN PELIGRO
Situaba su ubicación en una galería de un pozo con luz de un carburo y una lámpara de seguridad Koehler de aluminio, por eso del escaso peso:
Era una galería muy larga y se ve que la degradación de los minerales por efecto del agua han dado dióxido y monóxido...cuando estaba llegando al final de la galería y a punto de descargar el material miro la lámpara y veo como la llama va bajando y bajando hasta casi extinguirse.
Llevaba la lámpara con la llama a ras de quemador, para detección, y también pude comprobar como el carburero no sirve para detecciones, humea un poco pero no es un dato como para tomarlo en cuenta.
¿Cómo acabó todo?
Pues nunca he corrido más, y puedo decir que aquí estoy…
miércoles, 24 de marzo de 2010
TRES FORMAS DE ILUMINACIÓN DIFERENTES
Preciosa la imagen que me ha hecho llegar un lector y colaborador habitual del blog, aficionado a la espeleología.
En la imagen podemos darnos cuenta de la intensa luz que emite una lámpara de casco, a la se une la que produce la llama de una lámpara de acetileno.
Gracias a ambas luces podemos contemplar con más detalle, la que produce una preciosa lámpara de seguridad, fabricada en aluminio por la firma americana KOELHER.
Álvaro Gómez, que me envió las fotos desde Linares (Jaén), añade el siguiente comentario:
No se trataba de buscar el grisú, sino que se buscaban gases tóxicos como el dióxido de carbono y el monóxido de carbono, que no son explosivos, y la única forma de detectarlos es con una lámpara de seguridad o un detector electrónico. Empleamos la lámpara de gasolina debido a que la llama del carburero, es decir, la llama de la combustión del acetileno arde incluso en atmósferas muy enrarecidas y no permite distinguir las oscilaciones y aureolas que producen dichos gases, y que sin embargo la llama de gasolina si que lo permite.
martes, 28 de octubre de 2008
CUATRO CEPAS 2 X 2 (II)

No cabe duda de que estamos ante dos tipos de mecha para afrontar la iluminación en un mismo tipo de lámpara en épocas diferentes gracias al trabajo de lampisteros anónimos.
Una de las preocupaciones de los inventores de las lámparas de seguridad, fue estudiar la forma cierre de las lámparas que impidieran la apertura manual de las mismas, causa de numerosos accidentes por explosión de grisú.
Cosset Dubrulle inventó un sistema que básicamente consistía en que la lámpara se apagaba antes de abrirla. Las marcas Wolf y Koehler pusieron cierres magnéticos que sólo fuertes imanes permiten la apertura de las mismas. El sistema de cierre más utilizado en nuestras minas asturianas además del cierre magnético, ha sido el precinto de plomo.
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jueves, 12 de junio de 2008
UN HÓRREO Y CUATRO LÁMPARAS DE MINA (II)
Cuando les quité la suciedad que llevaban, comprobé que los vasos estaban intactos, llevaban el encendedor, la red interior y la red exterior, además del aro tamizador. ¡Estaban completas!
En la parte superior llevaban la siguiente inscripción: PERMISIBLE MINERS SAFETY LAMP KOEHLER.
Cuando en una lámpara de mina aparece una marca, casi siempre se trata de una lámpara fabricada fuera de España y resulta relativamente sencilla su catalogación. Estas lámparas fueron fabricadas en Estados Unidos.
En el Álbum Fotográfico de Mieres (1992) de Julio León Costales y Alberto Montero Prieto, que ya he hecho referencia en mi blog (Ver libro en TEMAS a la derecha de esta página), aparece una fotografía con un grupo de mineros del grupo Baltasara de la década de los años 20 donde todos llevan colgada una lámpara de este tipo.
He encontrado otras lámparas similares pero adaptadas a los cánones de las lámparas tradicionales de nuestras minas y que sólo conservan la cepa, la jaula y el encendedor, como partes originales. He visto otras lámparas incompletas en Langreo y Aller.
miércoles, 11 de junio de 2008
UN HÓRREO Y CUATRO LÁMPARAS DE MINA (I)

-Tienes que venir a ver unas lámparas de mina que aparecieron ayer al limpiar una panera y que nadie las conoce...
Eran cuatro, Abandonadas en una esquina durante muchos años, colgadas de un enorme clavo junto con varios gaxapos (utensilio de madera donde colocaban la piedra de afilar la guadaña los segadores y que llevaban colgada a la cintura). Estaban llenas de polvo. Casi lo normal para las pocas lámparas de mina que sobreviven al paso del tiempo en los lugares más insospechados.
También había un baúl, un molino de harina, varios cestos para la recolección de las manzanas, una mesita de noche antigua... Nunca pensé encontrar aquellas cuatro lámparas de mina en el hórreo donde me llevaron a verlas.
A primera vista, la coraza (calderón en Asturias) agujereada ya delataba que no era una lámpara de las fabricadas por Adaro. Lo raro era que había cuatro juntas. Pero por otro lado, podría ser normal, ya que en las proximidades hubo, según me contaron los dueños de las lámparas, una antigua mina de montaña.
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martes, 27 de mayo de 2008
VISITA A LA MINA DE BOO EN ALLER (I)
Con mi amigo minero de Corigos ya había estado en Boo al menos un par de veces.
Fuimos a ver un palacio asturiano por dentro. El cuidador, que era conocido de mi amigo, nos lo enseñó. Está situado en el centro del pueblo. Además de los impresionantes muebles rústicos asturianos, en su interior vi por primera vez una lámpara Koehler fabricada en Estados Unidos, colgada al lado de otras dos de las habituales. Tardaría bastantes años en volver a ver otra igual. Recuerdo que le pasé la mano por la coraza…
Jordi &Ymbert de Barcelona proporcionó una partida de estas lámparas a un grupo minero de Turón en Mieres en los años veinte del siglo pasado.
Guillermo Jordi escribía a su hijo Pepe en 1932:
Hoy hemos recibido un pedido de 100 juegos Redes Koehler para Hulleras de Turón. (Libro Luces en las minas de Asturias: Lámparas de seguridad. Inédito)
También había estado en un pequeño bar de este pintoresco pueblo de larga tradición minera, próximo al palacio. Tenía muy buena fama por las fabadas y el arroz con leche que preparaba. Era un lugar muy pequeñito pero muy acogedor y decorado con herramientas usadas habitualmente en la zona rural y alguna lámpara de mina. La fama la tenía con fundamento.
No había visitado la Mina la Esperanza, ni conocía su existencia, aunque sí había oído hablar de un accidente muy grave en las minas de Aller. Era la época en que los sábados visitábamos los valles mineros hace treinta años.
Fue mi amigo Pepín el de Galería Minera de Gijón al que ya he hecho referencia en este blog, quien me hizo un comentario sobre dos asuntos que consideraba imprescindibles incluir en mi libro Luces en las minas de Asturias cuando lo estaba escribiendo.
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