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martes, 22 de noviembre de 2016

Intentaré asistir a esta Exposición en Quirós


Mª Teresa Bravo Sánchez, presidenta de Grucomi, ha tenido la gentileza de enviarme la invitación a la XIX Exposición de Coleccionismo Minero,  que con motivo de la festividad de Santa Bárbara se celebrará en el Museo Etnográfico de Quirós y, si Dios quiere, intentaré acudir.

El valle minero de Quirós siempre trae a mi mente gratos recuerdos de la época en que empezó mi interés por las lámparas de mina y los renombrados "safaris mineros" que realizaba acompañado por mi amigo Rey, minero de Piñeres; safaris a los que me he referido y detallado en numerosas ocasiones en el blog.

Espero que como siempre que Grucomi organiza un evento similar, ya van diecinueve ediciones, obtendrá éxito por el variado programa de actividades, la visita al museo,  la belleza del valle minero y la gastronomía de la zona.

¡Gracias Maite!

miércoles, 20 de junio de 2012

Restaurar una batería de una lámpara elécrica




Un nuevo amigo me escribe un e-mail que incluye las imágenes de hoy y me plantea una pregunta. ¿Se puede volver a poner operativa la batería de esta lámpara eléctrica que lleva la marca TUDOR- ESPAÑA?
La verdad es que no supe que decirle al respecto. Nunca me he planteado este tema, es más, ignoro como podría hacerse. Hoy en día se puede restaurar todo, pero a nadie se nos pasa por la cabeza restaurar una batería de un automóvil después de varios años de uso.
Desde siempre, cuando andaba por los valles de Quirós y Teverga buscando lámparas de minas, este tipo de lámparas eléctricas, aparecían muchas, ni las tenía en cuenta. Mi objetivo eran las lámparas de seguridad y para mí, entonces eran estéticamente horribles. 
Con el paso de los años mi criterio se ha ido modificando y ya la considero una pieza más e imprescindible en una colección de lámparas asturianas que se precie, existiendo cuatro variantes.
Desde siempre, los ácidos que contienen las baterías constituyen un problema para su conservación, debe retirarse o bien la batería completa. De esta forma han llegado a nuestros días ejemplares en perfecto estado.
Le recomendé que no la taladrara si la quiere electrificar y que la conserve como está. Espero que, al menos, mi respuesta le sirva para algo.
¡Gracias Gabino!

martes, 26 de julio de 2011

LA NOVELA (2)


Al estar escrita en un punto de vista de primera persona central, esto le da gran  amenidad  y verosimilitud, pues parece autobiográfica, por las muchas peripecias narradas con detallismo casi fotográfico, tanto de tipo familiar, como personal y especialmente amoroso, tocado con gran delicadeza y amor palpable: esto le da una gran elegancia cuando toca temas íntimos con tanta delicadeza y primor.

Felicito al novelista por el gran trabajo que le ha supuesto y el acopio informativo y documental que aporta. Enhorabuena.



Demetrio González y Miguel Fresneda

miércoles, 17 de noviembre de 2010

UN E-MAIL QUE ME HIZO MUCHA ILUSIÓN


En los comentarios de la semana pasada hice mención a que en mis aventuras de los sábados y algunos domingos por los pueblos de los valles mineros asturianos me acompañaba mi amigo Rey, que había sido minero, y fue quien me introdujo en este maravilloso mundo de las lámparas de mina.

Me enseñó primero a conocer el nombre de las piezas, a montarlas y desmontarlas. También fui con él a visitar a los pocos coleccionistas de lámparas de mina que había en aquella época, donde contemplaba con admiración pero con desconocimiento, todo este maravilloso mundo.

Sus conocimientos me permitieron diferenciar y conseguir los mejores ejemplares que aparecían, sobre todo si eran lámparas de seguridad de aceite, ya que buscaba las de bencina. Hoy forman parte de mi colección.

Marchó a vivir a Gijón. Allí tienen el rastrillo todos los domingos y ya no tenía la misma necesidad de entonces de ir por los pueblos en busca de todo lo que coleccionaba, ya que era muy polifacético.

El tiempo y la distancia nos fue alejando. También sus problemas de salud. La última vez que lo fui a visitar a Gijón me enseñó el garaje que había preparado con todas sus cosas, especialmente le gustaban los bastones que venían de Cuba y se dedicaba por entonces en sus ratos libres a fabricarlos de forma artesanal.

No supe más de él, incluso no sabía con certeza si vivía cuando escribí mis primeros comentarios, pues a pesar que preguntaba a un amigo común por él, la respuesta era siempre la misma: que estaba mal, a pesar de que se repuso de un problema inicial, pero no salía de casa.

Un día recibo un e-mail de José Rey. Era su hijo. Me comentaba, además de la fecha del fallecimiento de su padre, que era lector habitual del blog y desde entonces me manda cosas para que publique. ¡Lástima que no se poner aún los vídeos que me envía!

viernes, 12 de noviembre de 2010

LOS VASOS DE LAS LÁMPARAS DE MINA QUE LLEVÓ EL RÍO EN QUIRÓS (3).


La primera desilusión la llevé cuando comprobé que la antigua tienda se había transformado en un chigre –bar- pequeñito, al que le faltaba el ambiente que tenía y la hermosa colección de pesas y básculas antiguas de todos los tamaños.

La amabilidad de la empleada que me atendió contrastaba en cambio, con la excesiva distancia y poca amabilidad que muchas veces ponía de manifiesto el anterior propietario, sobre todo cuando le infravalorabas lo que tenía. Se engrifaba y refunfuñaba. Rey le conocía y de esta forma lo provocaba, pero en el fondo como la mayoría de la gente de los pueblos en aquella época trataba muy bien a la gente que venía de afuera y estaba ávido por conocer noticias nuevas.

Esta empleada, de los vasos no conocía la historia, pero me dijo que era posible que fuese verdad, porque me relató que esa tienda era la proveedora principal de todos los artículos a la zona, y por tanto, también de los vasos de las lámparas de mina.

Me consiguió el teléfono de la hija del antiguo propietario, que vivía en Oviedo, pues fueron ellos lo que llevaron todo lo que había quedado cuando se cerró el negocio a la muerte de su padre el tendero.

Su hija, en contraste con su padre, era muy amable. Me habló de los vasos, que efectivamente confirmó que había en mucha cantidad. Eran de lámparas eléctricas, de las cuales ya comenté en su momento había muchísimas en la zona, y yo especialmente les tenía mucha antipatía… Hoy, en cambio, si las encuentro fuera de España a precio razonable, las traigo para Asturias…

Se deshicieron de ellos, como solía hacerse en aquellos tiempos, arrojándolos al río al que bastaba abrir una ventana para hacerlo.

¡Y los vasos de las lámparas eléctricas se los llevó la riada…!

jueves, 11 de noviembre de 2010

LOS VASOS DE LAS LÁMPARAS DE MINA QUE LLEVÓ EL RÍO EN QUIRÓS (2).


Una señora de uno de los pueblos altos, me aseguró reiteradamente que me buscaría una lámpara de mina que estaba en no se que hórreo y que en cuanto la encontrase me llamaba. Llamada que nunca recibí, por otra parte, de forma justificada.

Ya bastantes kilómetros carretera abajo, me comentan que en una tienda había visto los vasos de las lámparas en cajas e incluso tirados a la orilla del río. Esta afirmación me dejó con ganas de volver otro día y así lo hice.

En ese safari minero localicé de nuevo a la señora que me había prometido buscar la lámpara, que era muy rara según sus palabras. Después de disculparse, cosa que no tenía porqué, me aseguró que la habían buscado, pero que ya no estaba donde ella pensaba…

La tienda donde se encontraban los vasos de lámpara de mina que iba tras su pista, había sido la que proporcionaba los vasos que se rompían a los chamizos de la zona. Esta tienda la recordaba porque había estado ya en ella porque su propietario era amigo de Rey, el minero, hacía treinta años.

Siempre que íbamos por la zona parábamos y entraba a saludarle. Tenía una preciosa colección de pesos y básculas empleadas habitualmente hasta entonces en los comercios y cuyo recuerdo aún conservo.

Allí comimos alguna vez buen jamón y chorizo de casa, que a veces iban acompañados de un par de huevos fritos.

Esta tienda se encontraba en la confluencia de la carretera que bajaba de Pola de Lena con otra a la izquierda, entonces solo era un sinuoso camino de tierra, que subía hacia otro pequeño valle.

Sigue…

miércoles, 10 de noviembre de 2010

LOS VASOS DE LAS LÁMPARAS DE MINA QUE LLEVÓ EL RÍO EN QUIRÓS (1).


Si pinchan en el margen derecho del blog QUIRÓS, es fácil llegar a BUSCANDO LÁMPARAS DE MINA, publicado a partir del 7 de mayo del 2008.

En dicha serie de capítulos hacía mención a mis excursiones hace más de treinta años, entonces no los llamaba aún safaris mineros, con mi amigo, que sí era minero en Aller, Rey, que en paz descanse.

Bastantes años después, resultó muy grato volver a repetir una de aquellas escapadas del sábado.

La carretera desde Bárzana a Trubia era otro mundo desde que empezó a ser paso obligado para los ciclistas de la Vuelta a España, y no la sinuosa por la que descendíamos río abajo después de bajar la de Pola de Lena a Bárzana, que era aún mas peligrosa tanto en su ascenso como en su descenso a la Cobertoria.

No resultó difícil localizar lámparas de mina de todo tipo y a antiguos conocidos. En Bárzana hay un museo que tiene varios ejemplares de candilexas, candiles, candiles de sapo y lámparas de seguridad, algunos de los cuales aparecen reproducidos en Luces en las minas y Luces en las minas de Asturias: Candiles de sapo.
Quedaron dos cosas pendientes…

Sigue…

jueves, 3 de septiembre de 2009

LA LÁMPARA DEL VIGILANTE (2)


La primera vez que vi una de estas lámparas en Asturias fue en un palacio de Boo. Era la época en que todos los sábados recorría los valles mineros, especialmente el de Quirós, y sobre las anécdotas se pueden leer en mis primeros escritos de este blog. (Ver en el margen derecho QUIRÓS. Buscando lámparas de mina).

Esta lámpara de seguridad americana formaba parte de la decoración que habían realizado los antiguos moradores del palacio. Uno de ellos había sido propietario de las minas y el cuidador del palacio, tuvo la amabilidad de habrame de ella y mostrarla, para poder admirarla.

Realmente la primera impresión en aquella época, desconociendo su existencia, te llama extraordinariamente la atención el especial diseño de la coraza o calderón. También comprobé que el sistema operativo de encendido era similar al habitual de las lámparas asturianas.

Posteriormente, en el libro que de fotografías antiguas de Mieres publicaron mis amigos Julio León Costales y Alberto Montero, aparecen todos los mineros con este modelo en una fotografía que me cedieron y publiqué en mi libro Luces en las minas de Asturias.

Encontré más ejemplares: otro ejemplar en Ujo…


lunes, 25 de agosto de 2008

MINA DE ORO DE SAN PEDRO DE LAS MONTAÑAS EN CANGAS DEL NARCEA (VII)

Reverso de una lucerna romana con marca del fabricante.


Cuando ya no pude avanzar más porque finalizaba la galería, ya había hecho un montón de fotos, unas para avanzar y otras al azar. Había llegado el momento de retroceder el camino andado.

Resultó más fácil para hacer las fotos la salida, pues se veía un pequeño punto blanco como referencia al final. Era la entrada. Yo calculo que cuando había vuelto sobre mis pasos la mitad del trayecto, vi dibujada la silueta de mi nuevo amigo en el centro de una diana que formaban las paredes de la galería. Fue una sensación de alivio.

Aproveché el final para hacer más fotos y el contraluz de la entrada. El resultado fotográfico fue mucho mejor de lo esperado. Efectivamente mi cámara cumplió su misión y aparecieron las repisas en el lugar buscado.

No hay en la actualidad esas pequeñas tiendas y chigres en los pueblos de Asturias un poco alejados de las rutas turísticas. Aún las recuerdo de hace años en las mis salidas con mi amigo minero de Corigos por el valle de Quirós y Teverga. No pude celebrar y agradecer a mi nuevo amigo, como hubiese sido mi deseo, su amabilidad en uno de estos chigres.

Tengo pendiente una nueva visita para llevarle un pequeño obsequio. Aún no se ha presentado ese momento. Todo llegará…

Esta experiencia me sirvió para completar un capítulo de mi libro Luces en las minas de Asturias: Candiles de sapo.

jueves, 15 de mayo de 2008

BUSCANDO LÁMPARAS DE MINA (VIII)

Vitrina con las lámparas de seguridad de la colección de Pepe el Ferreru de Pola de Siero en el Museo Minero de El Entrego.

Encontré una cepa de latón en una chatarrería de Sama y después de tenerla durante mucho tiempo conmigo; no había manera de encontrarle rosca.

Recuerdo que se lo comenté a Paco y me dijo que se la llevase, pues mostraba extrañeza a mis argumentos. El día que la llevé me proporcionó con relativa facilidad el resto de la lámpara que aún conservo.

Generalmente el camino donde terminaban algunas de esas lámparas que conseguíamos por Quirós era en poder de Paco el Ferreru, que ya he escrito que vivía en Pola de Siero.

No recuerdo que encontrásemos ejemplares de especial rareza por Quirós y alrededores.

Esas lámparas que constituían la colección de Paco las acabaría comprando la Caja de Ahorros de Asturias y son las que actualmente están en el Museo de la Minería de El Entrego.

He de confesar que a veces cuando estoy contemplando las lámparas del Museo de la Minería, concretamente hay una lámpara, ante la que tengo la sensación de volver a revivir mis salidas los sábados con mi amigo minero de Corigos por los pintorescos pueblos de Quirós.

Sigue…

miércoles, 14 de mayo de 2008

BUSCANDO LÁMPARAS DE MINA (VII)

Lámpara Adaro de pequeño formato transformada por un lampistero de Langreo.

Muchas de las lámparas de gasolina que traíamos las llevábamos a casa de César en Loredo que las completaba y fabricaba los encendedores verticales si les faltaban. Siempre comentaba que era la pieza que más trabajo le daba fabricar.

Su mayor actividad consistía en sustituir las piezas de hierro por otras de latón en las lámparas que preparaba para las celebraciones de Santa Bárbara y homenajes a los mineros que se jubilaban.

No tiraba nunca nada de lo que sustituía. A pesar del poco interés que me despertaban por entonces las lámparas de mina, siempre indagué entre aquellas piezas que almacenaba en una alacena de su taller situado en el sótano de su casa.

Siempre me llamaron la atención estas piezas, que a veces me resultaban raras, más que las lámparas ya restauradas.

Siempre intentaba César, con escaso éxito, que les prestase más atención a las que tenía terminadas y de las cuales se sentía orgulloso. Le extrañaba mi predisposición por los cachos de lámparas a los que no otorgaba mérito alguno.

Compré y llevé alguna cepa de hierro de las que quitaba César a Paco el Ferreru de la Pola. Cuando se las entregaba, percibía la importancia que les daba.

Aún recuerdo y señalo a modo de anécdota, cómo Paco me ayudó con una lámpara.

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martes, 13 de mayo de 2008

BUSCANDO LÁMPARAS DE MINA (VI)

Ejemplar de la revista Hulla publicada por Hunosa en noviembre de 1977.

Paco tenía ya alguna lámpara Davy. Le conté toda la historia de los cuatro hierros y la cepa agujereada. Me pidió que se la llevara. Le comenté lo que había hecho con ella. No me dijo nada…

A partir de ese momento, con escaso éxito, empecé a curiosear sobre las lámparas de mina entre alguna de las revistas HULLA de mi padre, que trabajaba entonces en Hunosa, Antes de que se separaran las minas de la fábrica y se formara esta empresa, las minas pertenecían a la Fábrica de Mieres y la revista que recibía se llamaba entonces Pico Polio.

En casa, se había recibido mensualmente una revista minera. Desde niño recuerdo haber ojeado Pico Polio y recordaba haber visto alguna vez lámparas y mineros con lámparas de mina en alguna de ellas.

Casi ya no quedaban revistas en casa, pero esta necesidad de saber lo que eran aquellos hierros que mandé transformar, fue el inicio de mi afición por la investigación en la iluminación minera. Hoy continúo haciéndolo.

Hoy diría que se trataba, casi con certeza, de una lámpara Davy fabricada en Bilbao por Luís Casajuana.

He de reconocer que destruí una lámpara ya muy deteriorada que hoy tendría otro tipo de restauración más acertada.

A pesar de ya no estuviese en mi poder, la imagen de esta lámpara y sobre todo la falta de información sobre la misma, nunca se me olvidó. Con el tiempo, tal vez este recuerdo, fue lo que me llevó a tomar notas y hacer modestos apuntes sobre otras lámparas de mina.

Desde entonces era visita obligada visitar a Paco que vivía en un pueblecito en una casita de planta baja llena de lámparas de mina y que en algunas ocasiones visitaba cuando pasaba por la Pola.

Siempre me enseñaba con orgullo su colección, por entonces ya muy importante, que aumentaba con alguna de las lámparas que aparecían en Quirós y que pasaban a sus manos.

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lunes, 12 de mayo de 2008

BUSCANDO LÁMPARAS DE MINA (V)

Lámpara Adaro Tipo Wolf, transformada por César, lampistero de Loredo que desempeñó su trabajo en el Pozo Montsacro de Riosa.


Cuando fui a ver a César le hice un dibujo de lo que había visto. Le señalé con insistencia que tenía rosca diferente de las lámparas habituales. Que todo era diferente.

Le pedí su opinión para saber, en caso de comprarla, si sería capaz de ponerle una de las cepas de hierro retirada de otras lámparas, pues tenía de todas las medidas y tamaños; además de reconstruir el resto, añadiéndole un vaso. La respuesta fue afirmativa.

Con esa certeza compré el trozo de hierro que parecía una lámpara. Efectivamente César tampoco había visto ni tenido otra igual, a pesar de los cientos y cientos que habían pasado por sus manos.

La preparó y de Loredo salió otra lámpara. Había sido transformada en una lámpara de aceite tipo Clanny.

A pesar del esmerado esfuerzo de César, yo notaba que aquel material nuevo que se había añadido a la lámpara no la agraciaba nada, a pesar de conservar sólamente la rosca de la lámpara original. Si al menos la hubiese hecho las varillas de hierro o con material deschado de otras lámparas, tal vez hubiese quedado más safisfecho con el resultado final...
Esta lámpara fue una de las seis que acabaron en Luarca.

Hasta ese momento nunca les presté ninguna importancia a las lámparas de mina, pero mi amigo minero de Corigos, que me conocía, sabía que no pararía hasta saber algo más sobre el tema.
Tal vez mi reiterada insistencia en nuestros desplazamientos sobre el significado de aquellos hierros que parecían una lámpara... Hoy opino que el sí ya había visto alguna...

Fue el momento en que mi amigo minero me habló por primera vez de Paco el Ferreru de la Pola a quien iban a parar algunas de las lámparas que compraba en nuestras excursiones sabáticas.

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sábado, 10 de mayo de 2008

BUSCANDO LÁMPARAS DE MINA (IV)

Pintoresco paisaje desde la carretera de Teverga. Foto José Ramón Viejo.

Recuerdo que llegué a tener una veintena de lámparas de seguridad adquiridas en aquellas salidas por Quirós. A veces también íbamos al vecino concejo minero de Teverga.

Conservé las que tenían mejor aspecto, por entonces no me preocupaba ningún aspecto concreto de las lámparas. Sólo la estética marcaba mis decisiones de comprar, dejar, guardar o intercambiar. Sólo en una ocasión me desprendí de media docena, que acabaron en Otur, en las proximidades de Luarca en casa de un anticuario.

Ya he comentado que las lámparas que comprábamos en Quirós solían estar muy deterioradas, por lo que a las lámparas que les faltaban piezas las llevábamos alguna tarde de cualquier otro día de la semana a casa de César, el lampistero de Loredo, al que me he referido en mi libro Luces en las minas de Asturias, que las transformaba.

Un comerciante de chatarra en Ciaño me ofreció por aquella época algo que llamó una lámpara, que yo no había visto nunca.

En aquella ocasión estaba sin mi experto amigo a mi lado para que me asesorara. Como eran cuatro barras de hierro con una cepa entera agujereada y podrida no la compré, a pesar de lo poco que costaba.
Mi argumento para tomar esa decisión se fundamentó en que no era necesario comprar aquellos fierros y la cepa rota, ya que en Quirós las dejabamos en mejor estado de conservación.

A pesar de la decisión y del mal estado de aquellos hierros, no me olvidé de ella.


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viernes, 9 de mayo de 2008

BUSCANDO LÁMPARAS DE MINA (III)

Lámpara de seguridad tipo Wolf con cierre magnético.


Las lámparas de gasolina, si estaban en buen estado, generalmente se las quedaba mi amigo minero y las de aceite, si no tenían la cepa de bronce, eran las que yo compraba de vez en cuando.

Después de estas primeras visitas, solíamos subir a uno o dos pueblos partiendo siempre desde la orilla del río donde se iniciaba la empinada carretera a donde había que volver para ir a otro pueblo. En uno de ellos nos quedábamos a comer. A mi amigo le conocían y apreciaba mucha gente, incluso encontraba antiguos compañeros mineros por los pueblos. Siempre le ofrecían cosas.

Aún recuerdo en Bermiego cuando un minero sacó de una panera media docena de lámparas abolladas y con muy mal aspecto, faltándoles piezas a algunas de ellas. Su precio no era muy elevado, pero similar al que estábamos dispuestos a pagar por lámparas similares en mejor estado. Allí quedaron…

Era habitual que en todas las casas hubiese lámparas, trozos de lámparas, candiles y carburos…

En aquella época mis intereses eran encontrar relojes de campana, cuanto más grandes mejor… Lo de la adquisición de alguna lámpara era accidental.

Otra parada obligada era a la salida de Trubia donde había un taller de forja artesanal de hierro, cuyo dueño era aficionado a las antigüedades y no era difícil hacer intercambios o compras interesantes. En Trubia había otros dos comerciantes a pequeña escala que visitábamos y donde siempre nos ofrecían lámparas de mina. Era muy frecuente ver y comprar preciosos encendedores realizados de forma artesanal en la Fábrica de cañones de Trubia. Aún conservo alguno.

Era popular en aquella época escuchar en muchos sitios:

En Trubia hacen muchos mecheros y algún cañón… de vez en cuando.
Sigue...

jueves, 8 de mayo de 2008

BUSCANDO LÁMPARAS DE MINA (II)

Lámpara eléctrica fabricada por Adaro con acumulador Tudor.

Una vez que estabas en el Concejo de Quirós la estancia era muy agradable; pero llegar en aquella época no era sencillo. Subíamos por la sinuosa y peligrosa carretera que va desde Pola de Lena. Después de subir la Cobertoria, era muy impresionante contemplar el paisaje y la Sierra del Aramo . La carretera se volvía otra vez muy estrecha en el descenso.

Una vez ya en el valle, lo recorríamos por completo y salíamos por Trubia en dirección a Oviedo.

El paisaje por la carretera que discurre a orillas del río a lo largo del valle es impresionante en cualquier lugar y época del año, especialmente en el desfiladero, ya camino hacia Trubia.

Parábamos en una tienda que estaba pegada al río en el cruce cuando ya enfilabas la carretera del valle. Tenía una preciosa colección de básculas con las pesas usadas habitualmente en el comercio y llevan dos platos. Era una tienda donde se vendía de todo y se podían adquirir desde vasos de las lámparas eléctricas y otros repuestos de lámparas de mina hasta pan o harina.

La segunda parada obligada la hacíamos antes de llegar a Bárcena. Había una señora que se dedicaba a comprar antigüedades y donde siempre encontrábamos lámparas de mina.

Ya en Bárcena, vendían en una tienda del pueblo, carburo y boquillas para las lámparas de acetileno que se usaban habitualmente en las cabañas de montaña.

Las eléctricas Adaro con acumulador Tudor, aparecían a centenares por cualquier lugar donde hubiese chatarra. Esas no las queríamos ni ver.

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miércoles, 7 de mayo de 2008

BUSCANDO LÁMPARAS DE MINA (I)

Ría de Villaviciosa.

Tenía un amigo minero que vivía en Corigos, pero que encontrabas todas las tardes en el Café América de Mieres donde acudía a echar alguna partida de cartas con otros compañeros mineros. Hace casi treinta años, estaba ya jubilado.

Era entre medio comerciante y medio coleccionista. Tenía mucha intuición y era muy hábil comprador de toda clase de pequeñas antigüedades. Era especialista en monedas tales como duros, pesetas y reales alfonsinos, relojes de bolsillo, bastones -especialmente los procedentes de Cuba-, medallas, encendedores fabricados en la Fábrica de Trubia y sobre todo de lámparas de mina, de las que era, lógicamente, un experto.

Sentía un especial afecto hacia ellas, pero como he ido comprobando después a través de los años; como muchos otros mineros, prefería las de gasolina y desechaba o daba poca importancia hacia las que no llevaban encendedor, es decir las de aceite y eléctricas.

Me enseñó a montar y desmontar todas las lámparas de mina, a distinguir y diferenciar sus partes, conocer el nombre de las piezas,…

Al menos durante dos años, muchos sábados recorrí en innumerables ocasiones el precioso concejo minero asturiano de Quirós,que era en el que había más cosas, pero generalmente íbamos rotando por todos los de la Cuenca Central Asturiana, teniendo hacia el Oeste generalmente como límite Grado; hacia el Este, Cangas de Onís y Villaviciosa donde era visita obligada el anticuario de Amandi, Rosendo y El Capador. Los otros dos límites eran el Mar Cantábrico al Norte y la Cordillera Cantábrica al Sur .

En aquella época había aún chigres en todos los pueblos y era un placer comer un plato de patatas fritas con un par de huevos fritos y un par de chorizos de casa. Mientras lo preparaban íbamos dando buena cuenta de un larguero de jamón que preparaban al instante y que estaba exquisito.

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