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miércoles, 30 de noviembre de 2011

"El Comandante Minero". Presentación. Por Luis Jesús Llaneza González (2)




...especial a Adra (Almería), con profusión de material desconocido y que podría servir para completar la historia industrial de estas importantes zonas, a mediados del siglo XIX.
Involucrado en temas relacionados con el mar, ha escrito, también, una biografía sobre Gumersindo Junquera. Este polifacético ingeniero de minas gijonés, de amplia trayectoria científica, técnica y pública, profesor y subdirector de la Escuela de Capataces Facultativos de Minas de Mieres, destacado colaborador en los trabajos científicos de su suegro, Luis Adaro, tuvo especial relevancia en las actividades marinas del puerto de Gijón, bien como importante consignatario, fletador de cargas y propietario de buques de transporte de mercancías, bien como uno de los principales instigadores del desarrollo portuario del Musel gijonés. Esperemos que su publicación no se demore más, y pueda ser editada en breve.
Hace tres meses aproximadamente, Vilela, al responder a un cuestionario veraniego efectuado por el periodista de La Nueva España, Isaac Barbón, contestó a la pregunta Si le tocara la lotería..., rotundamente: Yo creo que la lotería te toca cada día que vives. Y a fuer que Vilela los vive con intensidad, plenamente; es un volcán en plena erupción, en contraposición a un semblante y una figura que dan imagen de sosiego físico y tranquilidad mental. Amén de su colaboración, prestada generosamente, a toda actividad relacionada con el orbe minero, siempre está abierto a nuevas inquietudes, a la exploración personal de nuevos campos de investigación. La última muestra, la más próxima, la tenemos con su irrupción en la actividad literaria, cuya muestra primigenia es El Comandante Minero.
Creo obligado, una vez considerada la trayectoria de Vilela, dedicar un párrafo a la génesis de la obra que hoy se presenta. Hace varios años, en una de las múltiples charlas cafeteriles, Alberto me indicó que tenía un buen tema y que sobre él estaba escribiendo una novela. Yo le dije que si no le parecía suficiente con el trabajo que desarrollaba para adentrarse en un campo desconocido y para el que no estaba preparado. No hablamos más de la cuestión y varios meses más tarde me sorprendió con el ruego de que leyera un original de la misma.
Mis comentarios, después de su lectura, eran totalmente desalentadores para cualquier autor novel. Reconociendo el interés del tema, creía que el tratamiento dado no era novelístico, ni la estructura adoptada la adecuada. Conociendo la cabezonería de Alberto que no iba a dejar la tarea, le recomendé repensar de nuevo lo escrito y darle otra redacción. Estoy casi seguro que otros amigos a los que consultó le contestaron en términos equivalentes. Con posterioridad, en alguna ocasión, me decía que la novela seguía su curso, que iba mejorando la estructura general y el desarrollo literario. Hace pocos meses me cedió, para su lectura, un ejemplar mecanografiado de la misma. En contra de mis convicciones, la obra ya no era la misma: la trama argumental y el desarrollo novelístico habían alcanzado, en mi opinión el nivel adecuado. Vilela en una tarea concienzuda y constante, en un continuado afán de superación y perfeccionamiento, había logrado vencer los principales problemas que denota una obra primeriza. Después de lo visto me atrevo a anticipar que si el autor continúa por este camino, nos encontraremos ante un novelista de futuro.
Una vez dicho lo anterior parece oportuno introducirse en el análisis de la obra, hecha la salvedad del citado examen. Reitero que recoge las impresiones de un lector, único criterio que puedo adoptar. Sin desvelar el detalle de la trama argumental, son Vds. los que deben disfrutar con su lectura, sí es preciso efectuar un breve repaso genérico de la misma para situar las coordenadas fundamentales de la obra.
La novela es una narración autobiográfica, cerrada cuando la historia no aporta nada reseñable, en la que el protagonista cuenta de modo sencillo, tal cual su condición, las vicisitudes y experiencias que han marcado su vida.
Damián, minero mierense nacido en 1902, participó activamente, al igual que gran parte de la juventud asturiana coetánea, en los hechos más importantes del periodo más agitado y convulso de la historia próxima de nuestro país, la primera mitad del siglo XX. La guerra de Marruecos, la revolución de Octubre, la catástrofe de la guerra incivil y los recuerdos represivos de la inmediata postguerra española se presentan a nuestra visión en el correr de las páginas de la novela. En su mirada personal del devenir de los hechos, al mostrar sus propias experiencias en ellas, y aquí el valor novelístico, analiza la potencia de sus creencias y las propias contradicciones, en tensión permanente su actividad social con la realidad personal asumida, en pugna interior constante entre las decisiones que debe adoptar y la situación en que aboca a su familia, a la que ama entrañablemente y son norte y guía de su vida. A la par nos muestra el panorama de la realidad española, descarnado mas exacto, del tiempo en que transcurre la novela y es un retrato sencillo del ambiente minero que le corresponde vivir.
La estructura lineal, en lo cronológico, de la obra permite una lectura ordenada, sosegada y sencilla, sin saltos ni recovecos o disquisiciones sobre las cuestiones que tratan. Esta forma narrativa consigue que el texto se lea con agrado y la fortaleza de su trama prende en el lector desde las primeras páginas de la lectura, que suele llegar al final de un tirón. El orden temporal seguido delimita seis tramos en su desarrollo: los cuatro hitos históricos señalados ya anteriormente, un precedente, correspondiente a las vivencias más significativas de su niñez y pubertad, y un periodo final en el que se narran las vicisitudes propias y familiares en el difícil retorno a la normalidad cotidiana.
En la primera fase, el autor, mediante breves retazos sobre la vida del protagonista, de Damián, va conformando un retrato sobre la formación de su carácter, de los influjos que sobre el mismo ejercen la familia, la escuela y las relaciones sociales del entorno. Resalta el cerrado clima en que se desarrolla la vida de los pequeños núcleos rurales y la ilusión infantil de apertura a horizontes más amplios.
El cumplimiento del servicio militar, durante la campaña marroquí, servirá para que el protagonista adquiera su primer contacto y conocimiento real del mundo y de las personas que lo pueblan, con las enseñanzas que de ello se derivan, en paralelo a su aprendizaje militar, tan importante en su futuro, y la aparición de los primeros rasgos que denotan su capacidad de liderazgo. Todo ello en un marco anímico de gran preocupación y concienciación personal, resultado de las incidencias que la trama argumental va generando.
La exposición de los sucesos acaecidos y episodios vividos durante la revolución de Octubre y la contienda fratricida nos muestran a Damián, en un desarrollo importante de funciones revolucionarias y militares, no solicitadas mas asumidas de modo voluntario y con total responsabilidad. En su desempeño denotará la pureza de ideales y nobleza de sentimientos que le caracterizan, así como su incapacidad para soportar las lacras y comportamientos que en las excepcionales situaciones que vive se producen. La incidencia de la guerra incivil en su familia, premonitoriamente advertida por su esposa, servirán para adquirir conciencia de la situación real, siempre en contradicción y discrepancia con la virtualidad del utópico personal, del ideal sentido y llevado a sus consecuencias extremas.
El culmen de la obra, y sin duda, el de mejor desarrollo novelístico, se corresponde con el que denomino tramo represivo de la postguerra, el cual abarca el periodo temporal que cubre el ciclo de represión abierto al finalizar la lucha en Asturias. En él, nuestro intérprete pasará por diversas vicisitudes (huido por la comarca, entrega voluntaria en 1939, internamiento preventivo, juicio posterior, cumplimiento de condena y libertad provisional en 1940) muy bien narradas y receptoras de la tensión sufrida en unos momentos vitales en los que cada día se está pendiente de la supervivencia. Las vivencias y avatares del fugado, las múltiples dificultades por las que atraviesa, los comportamientos, de todo tipo, de familiares y próximos, las meditaciones y reflexiones del huido…, son tratadas por Vilela de forma magnífica, casi magistral diría. De idéntico modo desarrollará el ciclo inmediatamente siguiente: la presencia en la cárcel, donde cada noche se espera la lista fatal; la llamada a juicio, donde puede recibirse una sentencia irreversible; las meditaciones de un recluso que únicamente vive pendiente de una llamada o un papel. Y una vez determinada la condena, la larga contabilidad de días que faltan para recuperar la ansiada libertad. Todas estas situaciones excepcionales serán desarrolladas con peculiar maestría por Alberto Vilela, que, en estos capítulos, demuestra adecuadas condiciones para fabular con éxito.
El único reparo que yo pondría a estas páginas - fácilmente subsanable en futuras ediciones, que no dudo se produzcan - es no haber incluido un mapa del concejo en el que se reflejan los distintos refugios ocupados por Damián, señalando el orden de utilización, entre 1937 y 1939. Es difícil que un lector, desconocedor de la topografía del concejo mierense, pueda adquirir, en su verdadera dimensión, la extremada dificultad que entrañaba protegerse de la acción represiva de los vencedores, en tan escasa extensión de terreno. Quede dicho.


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