Estudio de las lámparas de mina, recuperar documentos gráficos de mineros con lámparas, comentar libros que tengan interés para el blog, divulgar mis obras...
PUBLICACIONES
sábado, 9 de noviembre de 2019
La leyenda del millonario
domingo, 10 de marzo de 2019
Novela "El comandante minero"
viernes, 26 de octubre de 2012
Final de una etapa
viernes, 20 de julio de 2012
"El Comandante Minero" y Tere
viernes, 13 de julio de 2012
"El Comandante Minero" en Gijón
viernes, 6 de julio de 2012
"El comandante minero" en el frente de Oviedo
viernes, 29 de junio de 2012
"El comandante minero" en Loredo
viernes, 22 de junio de 2012
"El Comandante minero" escondido
viernes, 15 de junio de 2012
El Comandante Minero va a la guerra de Marruecos
viernes, 8 de junio de 2012
"El Comandante Minero" y la historia de Tere
viernes, 1 de junio de 2012
"El Comandante Minero" torturado
viernes, 25 de mayo de 2012
"El Comandante MInero" se despide en el año 1936
Foto gentileza de José Luis Gómez.
viernes, 18 de mayo de 2012
"El Comandante Minero" en 1936
viernes, 11 de mayo de 2012
Una alegría
viernes, 4 de mayo de 2012
"El Comandante Minero" en 1934
viernes, 27 de abril de 2012
"El Comandante Minero" y el murciano
viernes, 20 de abril de 2012
"El Comandante Minero" en el campo de concentración
Foto gentileza de José Luis Gómez.
Dentro del campamento disponía de otras oficinas distribuidas en diferentes edificios, que llamaban de información. Los que estábamos prisioneros le dimos el nombre de El Ocho. Como responsables de la oficina de atestados se encontraban un cabo, un guardia, un falangista y un requeté.
Su misión como encargados consistía en investigar las responsabilidades de cada prisionero y levantar los atestados, posteriormente pasaban a los juzgados y de allí ibas destinado a la cárcel. A estas oficinas llegaban también los atestados que remitían los guardias de los pueblos.
Al enterarnos cómo funcionaba, lo comunicamos a la familia a ver si lograban de los guardias de asalto a los que nos habíamos presentado, que pasaran por allí. La familia se entrevistó con ellos. Efectivamente pidieron venir voluntarios a esta oficina y se desplazaron a Avilés a declarar. A pesar de las manifestaciones y datos aportados por los guardias, en las oficinas no tomaron en cuenta para nada la información que dieron. Se adelantaron los guardias de Mieres que remitieron un atestado con lo peor que se puede uno imaginar...
viernes, 13 de abril de 2012
"El Comandante Minero" torturado
Foto gentileza de José Luis Gómez
Cuando estaba el motor en marcha, los de asalto se despiden de nosotros y se van, pero sin avanzar más de veinte metros, el camión se detiene. Me llaman por el nombre y me dicen que baje. Me hacen pasar al cuartel y me conducen hasta la puerta donde estaban las camas del cuerpo de guardia. Yo no conocía al sargento Bonete, pero la descripción de la cara de mala uva, rencor y odio que irradiaba el rostro de aquel ser humano que me habían descrito en diferentes ocasiones, lo experimenté cuando estuve ante su presencia.
Vestido de paisano y con mirada de odio empieza a interrogarme. Para que me fuera preparando, antes de mediar una sola palabra por mi parte, me da una patada en el vientre y me tira al suelo. Comienzo a darme cuenta de quién es y lo mal que lo tuvieron que pasar nuestros familiares cuando él los interrogó. Me pisa. Los guardias que estaban acostados se levantan de sus literas y desde el fondo empiezan a animarlo:
-¡Mátale!
-¡Es poco, dale más!
Me obliga a levantarme y ya de pie empieza a darme bofetadas y puñetazos. Me encontraba en un estado de ánimo, que recibía todo con total sangre fría, que si entonces me matan, no lo hubiese sentido.
jueves, 5 de abril de 2012
"El Comandante Minero" y la religión
Foto gentileza de José Luis Gómez
La suegra de Noelia se llamaba Lita. Era muy religiosa y aprovechó mi estancia para tratar de convertirme en creyente de la iglesia católica. Le hablaba con toda sinceridad. Le exponía mis puntos de vista sobre lo que entendía y lo que me remordía la conciencia de la iglesia de Roma y sus pastores; en quienes, por necesidad, dejé de confiar hacía mucho tiempo. Se expresaba muy bien. Tuvimos largas, intensas y serias conversaciones sobre estos temas. Hizo todo lo que pudo por convencerme. Me facilitó libros religiosos entre ellos El Mártir de Golgona que trataba sobre la vida de la Virgen María, cuando sus padres Joaquín y Ana la internaron en el colegio de Sion. Leí ese libro dos veces y también el Viejo y el Nuevo Testamento.
No encontré en ellos nada capaz de convencerme. Mis creencias siguieron siendo idénticas a las que tenía, creyendo en Jesucristo como hombre, pero no como Dios. Nunca he pretendido convencer a nadie sobre ello, ni creerme en posesión de la verdad. Tampoco tiene mayor importancia, se trata de una simple creencia personal. Tomo en consideración todo cuanto hizo en vida Jesucristo y también creo que fue preciso, en su tiempo, sembrar el temor en los reyes como Herodes, que sin posibilidad de sustituirlos, eran dueños de todo. Soy de los que creo que después de la muerte no hay nada más. Venimos al mundo de la materia y a la materia volvemos.
Conozco algunas frases del Capital de Carlos Marx, que nunca leí, pero en cambio recito algunas de sus frases relacionadas con la emancipación de los trabajadores, que se conseguirá a base de nuestro esfuerzo y unión, si queremos realmente conseguirlo.
viernes, 30 de marzo de 2012
"El Comandante Minero" huído
Foto gentileza de José Luis Gómez
No sé si me siguieron o no hasta su casa, pero llevábamos más de una hora hablando tranquilamente cuando llaman a la puerta.
Quedamos helados, pero la reacción fue inmediata. Ramona se pone el dedo en la boca, haciendo la señal de silencio. Antes de que volvieran a llamar, su hijo, la nuera y yo estábamos en el piso de arriba.
Vuelven a llamar por segunda vez con más fuerza, le dan un fuerte golpe seco a la puerta y se oye una voz que ordena:
-¡Abran la puerta o la echamos abajo!
Ramona les pregunta entonces:
- ¿Quiénes son?
Escucha otra seca respuesta:
- ¡La fuerza pública!
Ramona corre sólo el pasador de la parte de arriba de la puerta y deja la parte de abajo cerrada, se deja ver un poco a la luz de la candilexa y hace como si estuviese acabando de vestirse. Nosotros que estábamos arriba pusimos en marcha mi estrategia. En dos palabras lo expliqué:
-¡Yo debajo de la cama y vosotros en pelota a ... lo vuestro!
Yo estaba metido debajo de la cama y el hijo y la nuera de Ramona deshicieron la cama e hicieron lo que les pedí…
Mientras tanto abajo, Ramona continuó hablando con alguien a quien su cara se le hacía conocida, que iba vestido de paisano y le preguntó:
-¿A quién tienes en casa?
Ramona respondió:
-Quién crees que van a estar: mi hijo y mi nuera en la cama.
Con voz avasalladora le dicen:
-¡Queremos verlo ahora!
Dio media vuelta con intención de subir a llamar a su hijo, pero nada más retirarse de la puerta, abrieron el pasador de abajo y entraron dos dentro.
La apartaron y subieron escalera arriba. Abrieron la puerta del primer cuarto que encontraron, no había nadie, miraron debajo de la cama y marcharon al segundo cuarto. Al abrir la puerta donde estábamos, la nuera de Ramona estaba encima de su hijo y yo con la pistola en la mano debajo de la cama. Tal vez desconfiaba y por eso se acercó hasta donde estaban y retiró bruscamente la manta que les cubría...







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