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martes, 23 de mayo de 2017

Candiles









 Una celebración familiar en un restaurante de la capital del Reino me permitió, además de disfrutar del momento entrañable con mi familia, estar rodeado de bellos candiles y realizar fotos para mi comentario de hoy.

Los candiles han sido las lámparas más habituales en la iluminación minera y la más habitual de los hogares. Están formados por dos piezas (candil y candileja), aquí todos están con ellas y además, para que no se evaporen con un acto vandálico, con muy buen criterio: amarradas. La candileja, más corta, es la parte que se acopla al candil; en ella se deposita el aceite y se coloca la torcida -mecha-. Es el combustible empleado para la iluminación de los candiles por ser el más abundante en España. El candil es la parte exterior y su misión es la de recoger el aceite, para evitar que se derrame, que se va cayendo, a veces,  tras el babeo de la candileja.

En Asturias, no hay aceite de oliva y se utilizaba de combustible el untu, sebo y grasa,... que al enfriar se solidifica. Este estado permite su fácil desplazamiento sin peligro a que se derrame el combustible que contiene; de ahí, que apenas parezacan las dos piezas juntas, recibiendo la candileja el nombre de candilexa.

Para evitar que se derrame el aceite al desplazar los candiles, poco a poco los hojalateros y fabricantes le fueron poniendo tapa; no obstante, la llegada del robusto candil de sapo, hizo que poco a poco, sobre todo en labores mineras fuera sustituyendo al económico candil de aceite fabricado en hierro u hoja de lata. La particularidad de que el aceite que babea el candil forme una pátina alrededor de la frágil estructura, evita  que se oxide y por tanto, su vida útil y su coste permite que su uso se prolongue en el tiempo.

Aquí hay varios modelos de candiles, de pájaras, de claveles,... bellos y muy bien conservados. Me resultó muy agradable la sorpresa.




martes, 2 de agosto de 2016

La magia de la luz




La histoira se inició con el e-mail que me envió hace unos días Juan. Tuvo un feliz desenlace que se puede apreciar con esta preciosa imagen y ayer me envió otro que contenía el verdadero motivo de su iniciativa con el candil:


Hola Alberto, buenos días! Gracias por avisarme. Todo ok...
Si todo va bien, el 1 de agosto a las 11:11 pm lo encenderé... Ese día, esa hora, nació mi hijo hará un año ;)
Un saludo!

Lo prometido es deuda. Bona nit ;)

Gracias Juan por darnos a conocer tu historia. Dale un beso en nombre de todos los seguidores del blog a ese niño, que seguro, ya correrá por toda la casa...
 

viernes, 30 de octubre de 2015

Luces en la mina de Arnao (3)

                                                              Candiles y candilexas.


 II. La Real Compañía Asturiana de Minas

 El 14 de noviembre de 1833, una Real Orden concede los yacimientos de carbón de Arnao y Santa María del Mar a la Real Compañía Asturiana de Minas.

El primer director, Armando Nagel, ingeniero de minas belga, llegó a Arnao días mas tarde, el 25 o el 26 de noviembre, acompañado de dos maestros de mina de la misma nacionalidad. Se inician los trabajos de explotación el 20 de diciembre del mismo año 1833.  Sobre el lugar en que se emprendieron el director de Arnao explica por escrito a Nicolás Max Lesoinne, socio fundador de la Compañía: en el punto que me habéis designado en vuestro viaje de entonces, me ha parecido el más favorable… para llegar al carbón en menos tiempo (1). Sería el lugar conocido como el Pozo Grande.En todo momento, tanto Armando Nagel, hasta que fue nombrado Director de las Minas de Langreo en 1839, como su sucesor, el también ingeniero de minas belga Adolfo Desoignie, estuvieron asesorados por Guillermo Schulz y por Adolfo Lesoinne, hijo de Max, quien ejercía de profesor en la Escuela de Minas de Lieja (Bélgica) y realizaría varios viajes de trabajo a Arnao con esta finalidad.

Desde el comienzo de la actividad, la Real Compañía Asturiana de Minas se preocupó en introducir los adelantos técnicos necesarios para una más adecuada y rentable explotación de los yacimientos. Así fue instalado en el interior de la mina el primer ferrocarril minero asturiano del que tengo constancia, utilizado para el arrastre del carbón y los materiales, pese a las dificultad añadida que suponía el desnivel del filón principal que discurría por debajo del mar.

Parece lógico pensar que también los avances técnicos relacionados con la iluminación minera llegarían de la mano de los mencionados técnicos. Las minas de carbón de la Real Compañía Asturiana, dadas las propiedades del mineral extraído, no eran grisuosas y, por tanto, nunca tuvieron necesidad de emplear para su laboreo lámparas de seguridad, servían las de llama libre. Eso no quiere decir que inicialmente no llegase también desde Bélgica alguna lámpara de seguridad para utilizar o hacer comprobaciones en momentos puntuales, aparecen documentadas a partir de 1894.

(1)    Carta de Armando Nagel a Max Lesoinne. 1-enero-1834. (Archivo Histórico de Asturiana de Zinc). 

martes, 30 de diciembre de 2014

Otro criterio


La imagen de hoy, donde aparece reflejada la actividad en una antigua explotación donde los mineros utilizan rudimentarios métodos de laboreo, tiene otro criterio respecto a la comentada ayer: se iluminan con candiles. 

Desde mi punto de vista, se está reflejando de manera muy didáctica en esta escena minera la actividad minera a partir de la Edad Media, época de inicio del empleo de los candiles y candilexas que aparecen en la ilustración.


lunes, 20 de enero de 2014

5 candiles: El candil del abuelo (5)


En contraste con los candiles de los cuatro últimos comentarios, todos estaban fabricados en latón, éste fabricado en hierro termina esta miniserie que les he dedicado.

Lo he escogido porque me sirve para explicar que lo que tenemos delante es una de las dos partes que componen un candil.  La candilexa que aparece en la imagen de hoy es la parte que se acopla en el interior del candil. De todo los detalles me ocupo en la obra Luces en las minas de Asturias. Candiles de sapo.

En Asturias y en general en todas las  regiones del Norte de España donde no hay olivos se separan ambas piezas porque el untu, grasa y sebo de animales, se emplea como combustible. En cuanto se enfría, se solidifica y no se derrama aunque se entorne, algo que no sucede cuando se emplea el aceite de oliva, combustible más abundante y más barato. En la candilexa se deposita el aceite y el segundo recipiente, el candil propiamente dicho, recoge lo que se derrama accidentalmente.

Esta imagen es cortesía de Adolfo que además de unas palabras dedicadas a mis comentarios y que cualquier día publicaré, me envía la foto de este "candil" que siempre ha estado colgado en casa de su abuelo.

¡Gracias Adolfo!

lunes, 14 de enero de 2013

Candil de hoja de lata



Hoy, el azar ha permitido a la loba Picasa dar con este interesante candil, muy utilizado en todos los rincones de la geografía española  por el material empleado, implicaba escaso precio, y lo sencillo de su construcción, con pequeñas diferencias de diseño de unos lugares a otros.
A estas cualidades hemos de añadir que la pátina formada por el humo del combustible que quemaba, aceite o grasa, les permite ofrecer mucha resistencia a la corrosión, pese a alumbrar en ambientes de humedad.
Por todo ello, ha sido muy empleado en las minas metálicas durante muchos siglos, especialmente de plomo, plata y mercurio, variando poco su forma en su evolución.
De estos candiles y otros muchos me ocupo en mi obra Luces en las minas de Asturias: Candiles de sapo.

martes, 22 de mayo de 2012

Una "candilexa" de gran tamaño



Si nos fijamos en el tamaño del asa de esta candilexa, adaptado para cogerla con la mano, nos damos idea de las dimensiones, muy superiores a las más usuales.
Por ese motivo, su tamaño, se puede afirmar que es una pieza rara y dado el estado de conservación tan excelente en que se encuentra, no queda otra cosa más que felicitar al amigo que la posee y nos ha enviado las fotos.
¡Gracias José Luis!