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jueves, 24 de octubre de 2019

Grupo "SIGMA": La conservación de las baterías de cok en Avilés


Las baterías de hornos de cok de Arcelor-Mital Avilés ya son patrimonio industrial y su origen y significancia en la industria española del carbón y del acero durante setenta años les da categoría nacional.
SEPIDES anunció hace tiempo su intención de transformar estas baterías en suelo industrial y ahora decidirá que conservar de ellas.
Pero tratándose de un patrimonio muy significativo, ya hace tiempo que muchas instituciones y entidades han opinado. sobre que conservar y que uso darle a lo que se conserve. El interés de este asunto está generando un debate social que recuerda algo al surgido cuando el INI decidió parar los cuatro hornos altos de Ensidesa Avilés.
Nada deja de existir por el hecho de que desaparezca y aquellos hornos altos siguen existiendo históricamente, aunque su único vestigio sea el conocido "Burro del PEPA", el contenido del crisol de uno de ellos que forma hoy una rotonda del parque empresarial. 
Pero en conservación de patrimonio, como en todo, se avanza con la experiencia previa y SEPIDES la tendrá en cuenta ahora.

En el Grupo SIGMA de Estudio y Difusión del Patrimonio Industrial Asturiano, creemos que significancia y sostenibilidad son dos criterios principales para valorar los proyectos de conservación que se presenten y con esta idea adelantamos aquí un borrador del nuestro.

Baterías de cok fue el primer departamento de Ensidesa que empezó a funcionar produciendo el cok necesario para los hornos altos, pero desde el principio muchos de los subproductos de la fabricación del cok tenían más valor que el propio cok. Allí se produjeron alquitrán, naftalina, ácido sulfúrico, derivados del benceno y del amoniaco y gas de hornos de cok, una mezcla de hidrógeno,  metano, monóxido de carbono y etileno. Estos subproductos a su vez fueron materias primas para otros departamentos de la siderúrgica avilesina y para otras empresas.

En el Grupo SIGMA creemos que todas estas producciones son relevantes pero la 
más relevante es la producción de cok; las demás están supeditadas a ella, que a su vez depende de la producción de hierro colado, de la que el único testimonio que queda hoy es el mencionado "Burro del PEPA".

Por ello proponemos que en el proyecto de conservación de Baterías de hornos de cok, se incluyan dos de las diez baterías , con sus equipos auxiliares, carro de carga, máquina deshornadora y carro de apagado, junto con una torre de apagado. 
El espacio que ocupan dichas instalaciones supera escasamente los mil metros cuadrados, lo que no tiene incidencia en el valor del suelo industrial a crear.
La conservación de un gasómetro no la descartamos, pero requiere un análisis económico que se escapa de este borrador.

La rehabilitación que proponemos para las dos baterías y sus equipos auxiliares es una limpieza general y una consolidación de las partes de las dos baterías conservadas que se vean afectadas por la demolición del resto. 
El uso final que se plantea para el patrimonio conservado es que sirva de guía para explicar e interpretar la historia de setenta años de producción de cok en Avilés. 
Entendemos que esta rehabilitación y su uso, no exigirán posteriormente más supervisión diaria que la general de limpieza y seguridad, que se practica en instalaciones y servicios comunes del PEPA. 
Sí será necesario un mantenimiento anual, cuyo importe dependerá de la inversión realizada en la rehabilitación inicial.
En SIGMA proponemos que el 1,5% del importe total del proyecto de transformación de las Baterías en suelo industrial sea destinado para conservación de patrimonio. Y entendemos que corresponde a SEPIDES, cuando se conozcan todos los proyectos de conservación que se presenten, elegir los mas significativos y sostenibles y asignar a cada uno los recursos económicos correspondientes.
En cuanto al coste anual de mantenimiento de las dos baterías que se propone conservar, creemos que puede tener el mismo tratamiento contable que los actuales costes de mantenimiento de los servicios comunes del PEPA.

Finalmente, creemos que la conservación sostenible del patrimonio industrial conservado pasa necesariamente por la creación de Rutas Históricas y Turísticas por dicho patrimonio, que vayan aumentando progresivamente la participación de la Historia Industrial Asturiana en la actividad económica presente. 

La conservación de dos baterías de hornos de cok de Avilés tiene potencial suficiente para convertirse un nuevo Punto de Anclaje de las Rutas por el Patrimonio Industrial Asturiano.

martes, 4 de junio de 2019

SIGMA. Agenda del mes de Junio 2019.



Estimado/a Socio/a,

Me es grato remitirte el segundo número del boletín cultural de actividades que se realizan en Asturias vinculadas al patrimonio industrial durante el mes de Junio. Si encontraseis que falta alguna actividad que se realice este mes en la zona donde residís, comunicármelo vía correo electrónico para incluirlo.  La idea de estos boletines culturales es informar a todos los socios de las actividades que se realizan en Asturias, por si son de vuestro interés.
Esperamos recibir vuestras ideas y sugerencias, tanto para el boletín como para las publicaciones del Facebook.

Muchas gracias
Un saludo
Antonio Luis Marqués

¡Gracias Toño! Un abrazo.


martes, 18 de septiembre de 2018

Las lanchas de Arnao. Conferencia. (3)








Es momento de ocuparnos de los sueldos de los marineros. Desoignie hizo referencia a los jornales de los marineros: Seis marineros y un patrón son los tripulantes de cada lancha y cobran a razón de 11 maravedíes por quintal entregado a bordo ó en almacén y gana cada marinero de 9 a 12 maravedíes por cada lanchada completa, pero es de advertir que con frecuencia pierden idas y venidas por la inconstancia del mar y del tiempo. El no tener lanchas propias sería ciertamente  ponerse en el caso de perder más de la mitad de las coyunturas de buen tiempo[22].

            Efectivamente el Mar Cantábrico por la duración y fuerza de sus temporales, especialmente las galernas fueron siempre un condicionante para las exportaciones; hasta tal punto, que llegaron no sólo a paralizar la actividad marítima, también la actividad minera se vio afectada.

 Han sido interminables las lluvias y temporales de los seis últimos meses y del todo imposible la conducción de carbones, viéndome precisado en este mismo mes de Mayo a suspender la mayor parte de los trabajos de arranque por no tener donde colocar los carbones en las plazoletas de la mina, consecuencia de la larga interrupción de las conducciones por mar. En el discurso de los siete meses últimos no han pasado de 83 las lanchadas de



[21]     . (CC.AHA.)  18 -marzo- 1842.
[22]     . (CC.AHA.)  12 -diciembre- 1845.


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carbón embarcadas en la concha de Arnao a pesar  de las mejoras que ha recibido el método de embarques[23].

La mejoría del estado de la mar aceleró el movimiento de veleros: Después de siete meses de tiempos y mares borrascosos, han venido otros bonancillos, que han facilitado las conducciones por mar de los carbones, llegando a 197 lanchadas de a unos 235 qq. cada una desde mediados de mayo a fines de julio[24].

En una ocasión una de las lanchas de Arnao realizó un transporte de carbón hasta el puerto del Musel en Gijón. La Sra. Viuda del Sr. Toribio Cifuentes de Gijón pide que se le envíe a modo de ensayo carbón de la Real Compañía Asturiana por medio de la goleta Paquita. Como ésta ya se había hecho a la mar cuando se recibió la carta, Desoignie escribe: Creo que sería mejor aprovechar una buena coyuntura, y mandar a esa, una lanchada directamente de la mina[25].

El 15-abril-1846 la lancha Paloma, Capitán D. Modesto Alvarez, embarcó 211 quintales a nombre de Anselmo Cifuentes.

            Por motivo de un conflicto surgido con el director de las Fábricas de Fundición y Loza de Sargadelos por la diferencia entre el peso del carbón puesto a bordo y el desembarcado en San Ciprián (Lugo), Adolfo Desoignie precisó las condiciones que imponía la mar a las lanchas en su viaje de ida y vuelta a San Juan: …el servicio de las lanchas carboneras es sumamente  irregular, atemperado siempre a las horas de marea resultando de aquí el verificarse su descarga en horas de noche o de madrugada, con mucha frecuencia; que por evitar el desmenuzamiento de carbón se pesa éste, como siempre se ha hecho, en las vasijas o carretillas  que sirven para la carga de las lanchas en las minas y que repetir esta operación el tiempo de la descarga a bordo de los buques, sería una causa de desmejora para el combustible, y una tardanza perjudicial a mis intereses. Este método de pesar el carbón, al pie de las minas, está establecido en todas las empresas carboneras y la de Arnao no ha tenido hasta ahora motivos para variarlo, ni sus consumidores para quejarse del mismo… Cual ninguno, estoy interesado en el pronto alistamiento de los buques que se me dirigen; almacenar el combustible redundaría en perjuicio de los consumidores, por el desmenuzamiento consiguiente a dicha operación. En los meses de verano, es poco probable una larga tardanza de los buques, y cuando la mar no permite el servicio de las lanchas, imposibilita así mismo la salida de aquellos [26].
            
En otro escrito puntualizó:

            El carbón que de algunas semanas acá, se explota es de la mejor calidad  y más crecido que ha salido de estas minas. Si alguna que otra vez ha ido mojado a esa fábrica, no ha sido por haberse embarcado de las lanchas en ese estado, y si por estar de mala condición los buques con



[23]     .  (CC.AHA.)  6 -mayo- 1845.
[24]     .  (CC.AHA.)  5 -agosto- 1845.
[25]     .  (CC.AHA.)  13 -enero- 1846.
[26]     .  (CC.AHA.)  18 -mayo- 1848.
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duelas, que además de hacer agua, suelen ir sobrecargados[27].   
     .
            Por la respuesta a otra queja de Ramón Cayetano Ramos, director en Sargadelos, conocemos la pérdida de una lancha:

            Manifesté a Vs. a su tiempo la falta de pólvora en los estancos de la Provincia circunstancia que entorpece mis extracciones de carbón; a esto vino agregarse la pérdida de la mejor de mis cuatro lanchas, con su cargamento y algunos días de viento serio, circunstancias todas suficientes para motivar la corta demora que produce las quejas de Vs.[28]…

Bibliografía:
Vilela Campo, Alberto: Avilés: Carbón y veleros. Gráficas Summa. 2008.

NOTA. Esta conferencia de Alberto Vilela Campo se publico en la revista "Noroeste nº 1" en 2017 por la Asociación de Vecinos de Santa María del mar en Castrillón, Asturias y tuvo lugar en el Museo de la mina de Arnao en el año 2016.


[27]     . (CC.AHA.)  9 -mayo- 1849.
[28]     . (CC.AHA.)  21 -julio- 1850.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Las lanchas de Arnao. Conferencia. (2)


 Aparejo que diseñó Adolfo Desoignie para cargar las lanchas en el muelle de la concha de Arnao.


El carbón se arrancaba con explosiones de pólvora y los pedazos grandes, más apreciados por los consumidores, eran subidos a bordo de las lanchas a mano. El resto del combustible se embarcaba con el nuevo sistema. Básicamente consistía en hacer bajar por unos carriles de hierro unos cubos cargados con seis quintales de carbón desde los cribos hasta las lanchas. González Lasala lo llama aparejo. Estaba sostenido por dos robustos armazones de madera, entre los cuales gira una gran polea que con un movimiento pausado baja el cubo en diagonal hasta la altura de las cabezas de los marineros que se hallan dentro de las lanchas; llegado a este punto aprieta el freno, y aunque la lancha oscile mucho, uno de los tripulantes coge el cubo y lo vuelca en el momento oportuno descargando el carbón en la lancha... Si por no estar la lancha bien colocada no dan los marineros la voz convenida, el encargado del freno suspende el cubo en el aire hasta el momento a propósito... Además de bajar los cubos con la prontitud que se quiere, el carbón no se traquetea ni destroza.

Aunque lo último que se hace en este Establecimiento con el carbón es embarcarlo... me parece a propósito hablar ahora del modo de colocarlo en las lanchas. En un principio y en el mismo sitio donde en la actualidad se hace el embarque, había colocado un plano inclinado sin máquina, sobre el que se vaciaban los carros, y el carbón abandonado a si mismo caía dentro  de las lanchas que al efecto se colocaban debajo: pero este método adolecía de dos defectos muy grandes: el primero, que el combustible al caer se rompía en pedazos menores que, siempre le hacen desmerecer algo en cuanto a su valor; y el segundo y principal que, cuando la mar no estaba serena (como sucede tan a menudo  en esta costa) las lanchas no podían permanecer quietas debajo del buzón y se verificaba muchas veces que el carbón caía al agua perdiéndose  mucho[14].

Las dificultades eran frecuentes en la travesía entre el embarcadero de Arnao y el fondeadero de San Juan porque cuando se conduzca por mar hay con frecuencia pérdida de lancha o averías de todas clases[15]. El Ingeniero Lasala nos añade que cada lancha se carga con doscientos cuarenta quintales de carbón que, se conduce al puerto de San Juan en la ría de Avilés, volviendo a recordar: yendo siete marineros en cada una[16].

Cuando había temporal en la mar y había necesariamente que cargar veleros en el embarcadero de San Juan centenares de personas que concurren a la conducción del carbón por tierra; ni una sola piedra se ha conducido por mar en el tiempo que Vds. indican, y todo ha sido por tierra, sin
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[14]      . González Lasala, José. Memoria sobre las minas de carbón de piedra de Arnao (Asturias)/ Presentada a la Dirección General del ramo por el aspirante D. José González Lasala /1847. Centro de Estudios Rurales de Cantabria.  Universidad de Cantabria 1991.
[15]     . (CC.AHA.)  15 -diciembre- 1838.
[16]     . González Lasala, José. Memoria sobre las minas de carbón de piedra de Arnao (Asturias)/ Presentada a la Dirección General del ramo por el aspirante D. José González Lasala /1847. Centro de Estudios Rurales de Cantabria.  Universidad de Cantabria 1991.
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 perdonar sacrificios -para llegar lo más pronto posible al término deseado[17]…

Los temporales invernales en Asturias eran muy fuertes y especialmente lo fueron el año 1840. El 8 de febrero hubo un espantoso huracán. Unos marineros del puerto vecino de Candás y del de Cudillero  fueron víctimas en la mar. Fueron seis las lanchas que zozobraron en la tarde y noche de la tormenta. Cinco del puerto de Candás y una del de Cudillero. Esta sólo perdió  ocho hombres, pues otra que venía por la popa de ella, viéndola naufragar se aproximó “(¡rasgo heroico digno de la más eterna gratitud!) e hizo las diligencias posibles en medio del inminente peligro que también le amenazaba, para salvar la tripulación; mas sólo pudo recoger doce tripulantes, que tuvieron la fortuna de sostenerse a nado, ya tan fatigados y rendidos que si tarda en llegar el socorro diez minutos, hubieran sido infaliblemente víctimas, como sus compañeros, del furor de la brusca tempestad.

Candás ha quedado arruinado para mucho tiempo con la pérdida de ciento y pico de hombres, los mejores marineros que tenía, cinco lanchas, aparejos, etc., y lo deteriorado que se va poniendo el muelle por falta de una periódica renovación cual exigen las obras hidráulicas, quedará reducido aquel pueblo a una aldea insignificante.

El corresponsal del periódico de Madrid que redactó la tragedia acababa su crónica planteándose las siguientes preguntas: ¿Y a dónde irán de ochenta a noventa viudas que aproximadamente habrán sufrido tan amarga suerte? ¿A dónde tantos hijos hermanos y parientes que dependían únicamente del beneficio de la pesca, que los ahogados sacaban de la mar?[18].

El polvo de carbón que se generaba en el trasiego del mineral dentro y fuera de la mina empezó a ser un problema. Al inicio de la explotación, se arrojaba al mar, más tarde se empezó a vender a los caleros instalados en la desembocadura de la ría avilesina cuando se dejó de explotar la mina de San Juan que los surtía. Existen apuntes en el año 1839 para la Compañía de San Sebastián de 646, 320, 1286, 320 quintales. Lo transportaron las lanchas. También hay  apuntes de partidas de este tipo de carbón para la Compañía de Calvero de esta villa. En los años siguientes continuaría el suministro de este modo. La mina disponía de cuatro lanchas para realizar el transporte.

            Era habitual en invierno, cuando se paraban las actividades, dejar a muchos de los mineros a medio jornal turnándose entre todos ellos los días de trabajo. El modo de comunicarlo sería similar al que emplearon para hacerlo saber a José García Robés de San Juan que recibió este escrito: Concluida ya en gran parte las faenas que están al cargo de V. y debiendo limitarse hasta la próxima primavera al cuidado de las lanchas, y debiendo procurar la mayor economía posible, debo manifestarle a V. que desde el 22 del mes corriente que estampará V. en sus cuentas medio sueldo, sin perjuicio de volver al sueldo por entero tan pronto como los intereses de la mina volviesen a necesitar la presencia continua de V. en San Juan como de costumbre”[19].

A punto de finalizar el invierno, José García Robés, recibió nuevo aviso para que empezase a trabajar a jornada completa con las cuatro lanchas. La mar obligaba a tomar tal medida ya que desde el 15 de noviembre por solamente tres días hemos podido ir a Arnao con la lancha por el mal estado de la mar”[20].

En otro escrito que le enviaron contenía además unas normas muy concretas y precisas sobre el funcionamiento de las lanchas: Para el gobierno de las tripulaciones tendrá V. presente lo que sigue:

          Quedan habilitados de patrón de las lanchas, Molin, Martínez, Andrés, Pachi y Manuel Castañedo.

            Quedan a elección de los mismos, los marineros de su tripulación, pudiendo tomar los que les parecieran mas de su confianza, salvo los de la tripulación de Juanín, hasta aviso contrario, pudiendo no obstante echar mano de Alejandro Mendez y el hijo del herrero a pesar de ser comprendidos en otra tripulación.

            Cada uno de los patrones referidos  tiene derecho a llevar cualquiera de las cuatro lanchas, eligiendo el que primero llegase.

La tripulación en llegando cargada de la mina debe desocupar, o sea descargar la lancha, caso de reclamarla otro patrón para otro viaje, y si no lo hiciese dispondrá V. que otros lo hagan de cuenta de la misma, si quisiera la 1ª tripulación hacer un 2º viaje, es claro que tiene derecho a hacerlo con preferencia. Al Sobrestante corresponde cuidar de que no haga mala interpretación de estas disposiciones en perjuicio de las Tripulaciones de Andrés y de Juanín[21].
           



[17]     . (CC.AHA.)  20 -octubre- 1838.
[18]     . Diario “El Corresponsal” nº 264. Miércoles 19 de febrero de 1840.

[19]     . (CC.AHA.)  4 -febrero- 1842.
[120]     . (CC.AHA.)  18 -marzo- 1842.

Continuará...

viernes, 7 de septiembre de 2018

Las lanchas de Arnao. Conferencia.

            Aunque el carbón de Gijón tiene alguna corta ventaja al de estas Minas de Avilés, es con aplicación a las fuertes fundiciones de hierro, más para los Vapores los han preferido a los de Gijón por la mayor llama que ofrecen los de aquí; y así es que no consumen de otros todos los Vapores de la Marina Española…

                                                           Armando Nagel.  (CC.AHA.) 17-septiembre- 1835.

LAS LANCHAS DE ARNAO


Las minas de Arnao, sitas a orillas del mar a una legua corta, al Oeste del puerto de Avilés, han llamado la atención de los industriales desde tiempos bastante remotos, y de veinte años a esta parte la de muchas personas dedicadas a la ciencia.
Suficiente motivo era para lo primero la circunstancia topográfica y orográfica de que se hace mérito, máxime asomando a la vista sobre la pendiente de un ribazo, y en la misma playa del mar, en muchos bajamares plenilunios, un banco de considerable espesor, único conocido en la formación de Arnao, hasta estos últimos años, y objeto de explotación en tajos abiertos desde la primeras aplicaciones del combustible mineral en estas provincias[1].

            La primera pregunta que debemos plantearnos es conocer las ventajas que se buscaban con el consumo de carbón de piedra, hasta entonces lo había sido el carbón vegetal, para que se iniciaran los trabajos de explotación el 20 de diciembre de 1833, siendo el Ingeniero de minas belga Armando Nagel el director de la Real  Compañía Asturiana de Minas. Le acompañaron otros dos Maestros de minas belgas.

            Desde Bilbao, Hilarión José de Ugarte, quien se dedicaba a fabricar ollas de boca ancha a la francesa, aunque también fabricaba modelos a la inglesa, en escrito remitido a D. Pedro Martínez, en Arnao, nos aclara algunas cosas: No deje de traerme una muestra de esos carbones de piedra que me dijo, y que deben de empeñarse esos mineros es de hallar carbón de piedra como el Inglés que llaman de Composición para calcinarlo, este carbón es sólo polvo y cuando se echa a un horno como el de pan que tiene una abertura por arriba, el carbón polvo se une en tales términos que a veces hay que romper y sacar en pedazos  de dos o tres quintales, esto es lo que necesitamos, y no lo de Langreo que metemos una piedra de 3 quintales y sale todo derecho y en polvo... Sobre las propiedades que debía tener este carbón que recomendaba buscar en Arnao añadía: No tiene mal olor ni humo maligno que ataca a los pulmones antes a la contra se puede estar tomando su humo, con beneficio del pecho y a tísicos, así es preciso hallar esta calidad que el que la encuentra puede llamarse feliz, por la mucha venta que tendría para nosotros y el extranjero.

            Por casualidad entró a ver las fábricas un Sr. Coronel de Milicias que según pude traslucir es de ese Pueblo, hablaba de una Marquesa que  no se 



[1]        .  Desoignie. Adolfo. Descripción con plano y cortes geognósticos del criadero carbonífero de Arnao “Revista Minero Metalúrgica“. Año 1850. Pág 274.


si es Madre o Mujer y éste me dijo que en los reconocimientos que hizo un Químico en las minas de carbón de piedra que halló una calidad que no servía para fraguas, ni para fabricar fierro pero que quemaba sin ceniza, era más superior que de la mejor leña para pasar las coladas de ropa. Si V. puede indagar donde se halla esta clase de carbón espero me consiga  4 ó 6 quintales... contrataremos a trueque de potes[2].

En el lugar más próximo a la orilla del mar donde posteriormente se construiría el embarcadero de las lanchas se iniciaron los trabajos de explotación del yacimiento de Arnao. Elegido por Armando Nagel, junto con Nicolás Max Lesoinne, socio fundador de la Compañía, en el punto que me habéis designado en nuestro viaje de entonces, me ha parecido el más favorable... para llegar al carbón en menos tiempo”[3]. Armando Nagel continuó con las obras. En Arnao hizo un relleno en el muelle para embarcar el carbón y preparó un camino para llegar a la mina. En Santa María del Mar preparó el camino hasta donde cargarían las lanchas y en San Juan preparó el muelle y el cargadero a pie de mina e hizo una fragua y una caseta para trabajar la madera. Posteriormente se propuso quitar la peña de Arañón que hace el puerto de San Juan muy peligroso[4].
El lunes 5 de enero de 1835 se registra el primer transporte de carbón en carros a Avilés. Son 50 quintales castellanos[5]. Seguirían ese mismo mes envíos de 12, 40 y 41 quintales. Los gastos de acarreo resultaban muy elevados, encarecían el precio 2 ½ reales el quintal castellano puesto a bordo, más del 35%. Es el primer problema importante que ha de resolver Armando Nagel para competir con el carbón que se exportaba desde Gijón. La corta distancia en el mapa entre el yacimiento y el fondeadero de San Juan donde se embarcaría en los veleros resulta engañosa. La loma de San Martín, en las proximidades del yacimiento resulta insalvable para el paso de los carros y se plantea la necesidad de hacerlo por mar, pese a las dificultades que entrañaba:
Esta costa es tan peligrosa en tiempo de invierno, que estaremos cuatro o cinco meses anualmente sin vender carbón… La mala barra de Arnao es uno de los obstáculos mayores que se ofrecen en estas minas…
La mina explotada por la Real Compañía Asturiana de Minas era la de Arnao. Una en Santa María del Mar y la otra en San Juan empezarán a explotarse dentro de algunos meses…
Armando Nagel proseguía con los trabajos:
Estamos ahora haciendo en Arnao un almacén en el muelle que servirá para almacenar el carbón por el invierno y para cargar las lanchas en flota: están empleados en él 60 jornaleros y contamos que se rematará dentro de un mes[6] y favorecería la exportación del mineral.




[2]        . Copiador de cartas Archivo Histórico de Asturiana de Zinc. En lo sucesivo: (CC.AHA.). (15-Diciembre-1833).
[3]      .  Carta de Armando Nagel  a Max Lesoinne. 1 -enero-1834. AHA.
[4]       . (CC.AHA.) 17-septiembre- 1835.
[5]       .  El quintal castellano equivale a 45 Kg.
[6]       . Carta de Armando Nagel a José Mª Ferrer. 11 -septiembre-1835. AHA.

                En el Archivo Histórico de Asturiana de Zinc encontré el primer documento de embarque de carbón de la Real Compañía Asturiana de Minas. Se trata del buque francés Le Cid, de Nantes, Capitán Mr. Tahet. Llegó  el 26 de mayo de 1835 y  se hizo a la vela desde el fondeadero de San Juan con destino al puerto de Adra el día 10 de junio con un cargamento de 2.620 quintales de carbón[7] para el primer cliente importante: SS. Scholtz Hermanos, sociedad del comercio malagueño que durante algún tiempo estuvo en la Gerencia de la fundición metalúrgica de plomo de San Andrés, ubicada en Adra pretendían adquirir 8.000 a 10.000 quintales castellanos de carbón al mes. El importe de esta primera venta ascendió a 7.550 reales de vellón. Es significativo, pero no ocasional, que el primer velero que embarcó con carbón sea un velero francés. Estos veleros tienen asegurado el retorno desde el muelle de San Andrés en Adra donde cargan plomo para los puertos del Norte de Francia. El cargamento se termina de completar con pasas, vino o aceite, debido a que el peso del plomo no permite llenar las bodegas de los barcos de vela sólo de este producto. En su viaje de ida se aprovisionaban en Gijón y a partir de ahora también lo harán en el fondeadero de San Juan.

Para transportar el carbón hasta el velero en el embarcadero de San Juan se utilizaron lanchas desde el muelle construido al efecto. Sobre la tripulación de las mismas sabemos, por un comentario ocasional realizado dos años más tarde:

En la actualidad no hay más trabajos de reconocimiento que los de la Mina de Santa María del Mar, en ella están empleados 7 hombres, a saber 5 peones, 1 herrero y el muchacho del fuelle; estos componen la tripulación de una lancha y no trabajan cuando hay temporales que impide conducir carbón por mar... En la Mina de Arnao no se pueden emplear marineros porque los trabajos no se pueden arreglar con peones que no se encuentran los días que el tiempo está bueno[8]…

Coincidiendo con las revueltas Carlistas la situación que atravesó la Real Compañía Asturiana de Minas por falta de liquidez y pedidos fue crítica, lo puso de manifiesto su director Armando Nagel a Joaquín María de Ferrer, socio fundador de la Compañía.
Con impaciencia espero el favor de sus cartas en la situación crítica que he quedado de no tener extracciones, precisamente en la estación más oportuna, y cuando hay almacenado en estado de embarque considerable cantidad de dicho combustible[9].

Esta situación, discurría el año 1837, obligó a Armando Nagel a cerrar las minas de Santa María del Mar, cuyo laboreo se reanudaría años más tarde por las galerías de la Mina de Arnao, y la de San Juan, donde se extraía carbón para los caleros que existían en la desembocadura de la ría avilesina. Cansado de la tensa situación a que estuvo sometido en esa época, Armando Nagel dejó hecha la siguiente reflexión:
Si esta Guerra desoladora de los Pueblos, familias y de sus fortunas



[7]       . (CC.AHA.) 4 -abril- 1835.
[8]       . (CC.AHA.) 16-enero-1838.
[9]       . (CC.AHA.) 8- agosto-1837. 

tuviesen pronto término, el aspecto de las Minas sería bien diferente. Si aquel mal influye en la decadencia de todos los Establecimientos e industrias, no es ésta la que menos sufre sus consecuencias por no ser de una parte las extracciones lo que debieran, y de otra la lucha  de tantos obstáculos como semejante estado presenta para los negocios y el Gobierno para adelantar en su fomento[10].
Adolfo Lesoinne, Ingeniero de minas y profesor en la Escuela de Minas de Belgica, nieto de Maximilián Max Lesoinne, vino en verano a Arnao a relanzar el laboreo en la mina. Al regreso a su país lo acompañaría Armando Nagel que fue a París a visitar a su padre y al Sr. Aguado, Marqués de las Marismas, quien recientemente había adquirido las Minas de Langreo y el director de Arnao pretendía dirigirlas. Para conseguirlo, antes de partir, le pide ayuda a su amigo Guillermo Schulz, Inspector de Minas de Asturias y Galicia, al corriente de su viaje, en los  siguientes términos:
... debo manifestar a V. que será muy regular que no permanezcamos en esta sino hasta fines del presente mes, por si sucediese que V. retardase para mas adelante su venida, ruego a V. tenga la bondad de recomendarme al Sr. Aguado de París para cuanto considere necesario , ya con respecto a mi en el caso de que se determinase y aceptase la dirección de sus Minas de Langreo, como también para otros planes que tal vez pudiesen tener lugar en beneficio de ambas empresas, a cuyas consideraciones estaré sumamente reconocido[11].
A su regresó a Asturias Armando Nagel  se hizo cargo como director de las Minas de Langreo[12].
En octubre de 1838, el también Ingeniero de Minas belga, Adolfo Desoignie sustituyó a Armando Nagel en la dirección de la Real Compañía Asturiana de Minas y según el Ingeniero  José González Lasala[13], cuando se encargó de la dirección de estas minas, con criterio firme abordó un primer problema que se le planteó porque al tener que estar atracados demasiado tiempo los veleros en el embarcadero de San Juan por falta de carbón, le obligó, en varias ocasiones, a asumir los gastos de las estadías de dichos veleros, total o parcialmente. Tomó  dos medidas  que enseguida se hicieron notar en la rapidez de los embarques de mineral. Puso techo al depósito que tenían habilitado en el embarcadero de San Juan y modificó el sistema de embarque, y al efecto discurrió el aparato de que se hace uso en la actualidad, muy bien dispuesto considerándolo teóricamente, y mejor si se le ve trabajar, y el modo de apreciar todas las circunstancias a que tiene que dar cumplimiento.

Continuará...


[10]      . (CC.AHA.) 17 -julio- 1838.
[11]      . (CC.AHA.) 19 -octubre- 1838.
[12]      . (CC.AHA.) 7 -mayo- 1839.
[13]     . González Lasala, José. Memoria sobre las minas de carbón de piedra de Arnao (Asturias)/ Presentada a la Dirección General del ramo por el aspirante D. José González Lasala /1847. Centro de Estudios Rurales de Cantabria.  Universidad de Cantabria 1991.